día y hora

domingo, 23 de diciembre de 2012

GRACIAS A TODAS E A TODOS POR FACER REALIDADE UN SOÑO


Aproveito para desexar un Bo Nadal a tod@s e ao mesmo tempo dicirvos que "sen a miña familia e amig@s, que son a faísca que fai prender o lume da miña imaxinación", non sería posible que o meu libro "mis cartas al Director" vira a luz.
Foron máis de cen artigos periodísticos publicados nos periódicos, outros tantos están contidos no meu blog e moitos máis permanecerán pechados para sempre na miña mente e na miña lembranza porque "un tamén ten dereito ós segredos dos seus pecados".
Asino para todos vós este libro con todo o meu afecto.

Ademais, tamén dou tempo para escribir un conto "O bardo da illa de Aunios"; un pequeno poemario, "Vagantío", e por último, estou principiando unha novela curta, "Sinfonía inacabada". Coido que é dabondo por este ano.

Remato cun pequeno poema, aquel tan sentido que lle adicaron nun petroglifo os habitantes da illa de Aunios ao vello Bardo Morlinguer hai perto de mil cincocentos anos, agradecéndolle a súa amizade sincera e verdadeira,


"No luscofusco dos tempos,
máis aló do anel de brétema,
chegou a Aunios Morlinguer,
o vello bardo e poeta.

A súa voz aínda se escoita
cando funga o vento Aquilón,
dende Ériu ata Gallaeci
e dende Galwing ata Bargon"

Xarope de Uva
 

jueves, 20 de diciembre de 2012

O PAPAVENTOS DE PEPIÑO

 
O seu pai, que faenaba no Gran Sol irlandés, tróuxolle na derradeira marea un papaventos ben vistoso. Dende aquela, andaba todo o día con aquel aparello voador; iba á praia da Banda do Río, preto da súa casa, cando había vento forte do sur, e deixaba voar ceibe a súa imaxinación  no ceo infindo procurando achegarse o máis que podía ás nubes. Chegou a ser todo un experto, un artista facendo viravoltas imposibles, tensando, recollendo e liberando aquela piola que era coma o prolongamento natural do seu brazo.
            Un día pensou: “se poño máis cordel, poderá mesmo acadar a lúa e o sol”´, e así o fixo. Pero unha vez, cunha nortada de medo, rachou a corda e soltouse; levouno o forte vento moi lonxe; logo, o mar alporizado tragouno para sempre ata esvaerse nas frías augas.
Mamasiña, mamasiña, "esparapapillouseme" o papaventos!, díxolle á súa nai cando chegou á casa chorando a moco tendido e aflixido.
Coitado, querrás dicir que escarallouseche o teu papaventos, contestoulle a súa nai (sabemos que cando nenos, falamos un pouco raro, confundindo ás veces as vogais e consoantes). Pero ao ver o desacougo tan grande do seu fillo enmendou a tempo preguntándolle con interese: E cómo foi entón que esparapapillouseche o papaventos?; e deseguida faloulle agarimosa deste xeito:
“Ás veces non precisamos acadar as nubes, nin o sol nin a lúa para seren máis felices; a felicidade está máis perto de nós do que pensamos, amarrada a unha curta piola de distancia dun fermoso papaventos”.

martes, 18 de diciembre de 2012

CO MEU LIBRO "MIS CARTAS AL DIRECTOR" AO FIN DO MUNDO

Seica os Mayas tiñan un calendario onde, hai moitos anos xa, dicía que o vindeiro venres, 21 de  decembro do 2012, rematábase o mundo. Por iso, se non vindes ata Beluso, ás nove da noite, na Casa do Pobo, non seredes quen de comprobalo.
A Asociación de veciños "O Progreso de Beluso" ten preparada para esta data tan sinalada unha festa rachada, principiando pola presentación do meu libro.

Entón: Qué mellor que despedir este mundo.....lendo este meu libro tan fecundo!
Estades tod@s convidados. Unha aperta.

RAJOY, LA JUGADA MAESTRA (alegoría)


RAJOY, LA JUGADA MAESTRA
(Alegoría) 

Abren negras. Lo siento, pero es lo que ha tocado en el sorteo celebrado ante el ilustrísimo señor notario del pueblo a la vista de las innumerables manifestaciones ciudadanas que recorren el país, de oeste a este y de norte a sur, en contra de la política económica y social del Gobierno.

            Empieza la partida con un movimiento esperado y comprensible, avanzando el peón rey dos pasos al frente. Este obediente y disciplinado peón, al igual que los siete restantes, lo podemos representar con la figura simbólica de un presidente de una Comunidad Autónoma gobernada por el partido que sustenta al Gobierno. Intenta conquistar el centro del tablero para hacerse con la posición. Por su parte, las blancas hacen lo mismo moviendo su peón, adelantándolo también dos pasos. Las negras, o sea el Gobierno, no quieren infravalorar en principio al enemigo y emprenden por las bravas un ataque masivo, tal vez precipitado; desean una victoria rápida y contundente que deje sin capacidad de reacción a su rival;  el rey negro da las órdenes precisas para que salgan a la palestra, o sea al tablero, sus dos alfiles y caballos, representados en este caso por las figuras de los ministros de economía, hacienda, cultura y justicia (lo de quien es quien lo dejo al libre albedrío de la imaginación de cada uno), haciendo todo lo posible para neutralizar e impedir el avance de las figuras blancas. Estas, con sus debilitadas fuerzas, sufren numerosas bajas en la cruenta refriega, pero sorprendentemente logran recomponerse y  lanzan, a su vez, un ataque a la desesperada que rompe el flanco derecho contrario, penetrando en las filas enemigas y haciendo caer, uno a uno, peones (excepto dos), alfiles y caballos.

            Viendo el cariz de la contienda y temiendo un jaque al rey negro (representado en el tablero por la figura de Rajoy), este, enrocado en su cómoda posición, susurra a su dama, o sea, a la vicepresidenta Soraya, insinuándole lo siguiente: ¡Ve tú y pon un poco de orden, después me lo cuentas…! Pero esta no se da por aludida y traslada la orden, y por lo tanto la pelota, al tejado de las dos torres negras que todavía quedan en pie sobre el tablero: las ministras de trabajo y sanidad.

            Las blancas poco a poco se van haciendo con la situación, aunque no la tienen todas consigo y avanzan con cautela; lanzan un ataque certero asestando un duro golpe, comiéndose, primero una y después otra, las dos torres que todavía no habían caído. La dama, o sea la vicepresidenta Soraya, trata de proteger como puede a su rey, pero dos caballos blancos heridos de muerte por dos peones negros que habían quedado aislados y rezagados en las filas enemigas (que también cayeron) asestan un definitivo golpe mortal a la dama, quien antes de caer intenta a la desesperada salvar como puede a su rey avanzando un paso en diagonal, pero en falso, hacia delante, acabando sin remedio tendida panza arriba en el tablero.

            Al final de la partida quedan tan solo tres figuras: el rey blanco y su fiel peón, y el rey negro “o robado”, más solo que la una, que se encuentra aislado, destruido su ejército, no pudiendo obtener ya la victoria; su única esperanza es la salvación por tablas.

            Viéndose ya ganadores, las dos únicas figuras blancas en pie avanzan con paso firme; consiguen aproximarse tanto a la casilla del rey negro, que están a punto de dar el golpe definitivo: el jaque mate.

Cuando ya todo está acabado, el rey negro desaparece misteriosamente del escenario de la contienda, o sea del tablero de ajedrez, por arte de “birlibirloque”.

            Esta “jugada maestra” no está contemplada, que se sepa, en ningún manual al uso. Técnicamente la partida no ha concluido. ¿Qué hacer en este caso singular, excepcional e inaudito? No existe casuística anterior ni jurisprudencia aplicable al caso. Estamos ante la jugada maestra de Rajoy, la definitiva, asestando un duro golpe moral y dejando al contrario en el tablero con un palmo de narices, a merced de su suerte, en un compás de espera interminable y tedioso, haciendo que la partida permanezca suspendida sine die.

jueves, 13 de diciembre de 2012

LA PRIMA NOS ESTAFA


LA PRIMA NOS ESTAFA 

Dicho así suena feo, pero que muy feo. Se podría interpretar que un familiar nuestro muy  cercano, como nuestra prima, nos está engañando y, por lo tanto, sería merecedora del reproche, no ya de nuestra propia familia, sino de la sociedad entera; por eso, si no estamos seguros, habrá que anteponer siempre el adjetivo presunta.

Pero otra cosa es que lo diga, nada más y nada menos, que Il cabaliere Silvio Berlusconi, el pintoresco ex primer ministro italiano que parece haber salido de un “libretto” de ópera barata. Lo que sucede es que este buen señor, con cara de marioneta de ventrílocuo trasnochado, se refería a la prima de riesgo, según nos cuentan los periódicos que dijo el otro día en un arrebato de locura transitoria (v.gr. Faro de Vigo, 12-12-12).

 Como muy bien dice este señor, “la prima de riesgo no le importa a nadie”, incluido a un servidor, porque sencillamente no entendemos su comportamiento caprichoso. Como nuestra prima, la presunta estafadora, la prima de Berlusconi es de armas tomar porque lo mismo un día está de buenas y se relaja, como al siguiente nos pone verdes y se inflama, y si esto sucede, que es casi siempre, pasamos de ella por no enfrentarnos y, por lo tanto, hace lo que quiere con nosotros y un buen día nos pega la puñalada trapera y nos puede llegar a estafar, que dicho sea de paso ocurre últimamente con mucha frecuencia. ¡Porca miseria!

miércoles, 12 de diciembre de 2012

LA IMPORTANCIA DE UNA COMA - parodia, publicado en el Faro de Vigo, 18-01-2013


LA IMPORTANCIA DE UNA COMA 

No es ninguna novedad que este signo ortográfico, al que pocos le dan la importancia que verdaderamente se merece, puede variar el sentido de una frase dependiendo donde se ponga, naturalmente; al igual que un accidente geográfico fortuito y excepcional puede alterar el curso normal del cauce de un río.

            Analicemos a continuación dos de las frases dichas, no hace mucho, por un político (candidato en su día a presidente de gobierno), y por un insigne y defenestrado empresario, tanto en mítines como en comparecencias públicas,  y reproducidas en los medios de comunicación después con mejor o peor estilo:

“No vamos a subir los impuestos”. Esta frase la repitió hasta la saciedad el Sr. Rajoy en la campaña electoral, antes, lógicamente, de ser investido presidente del gobierno. Pero lo que realmente quiso decir en su día fue lo siguiente: “No, vamos a subir los impuestos”; como así finalmente ha sucedido subiéndolos y de qué manera, tanto los directos como los indirectos, una vez instalado cómodamente en la Moncloa. Lo que sucede es que la segunda frase sólo la entendimos unos pocos iluminados que apreciamos, más que el resto de los mortales, el auténtico significado de una coma.

La segunda frase, o perla, según se mire, corresponde a un empresario, pero no a uno  cualquiera, sino al que fuera en su día presidente de los empresarios españoles, el señor Díaz Ferrán, nada más y nada menos. Ante la pregunta de un avezado periodista: algunos expertos opinan que en España hay que ajustar todavía más los salarios y el tiempo de la jornada laboral para ser más competitivos; otros opinan todo lo contrario, y que con estas medidas, las primeras y las segundas, saldremos de esta puñetera recesión económica que estamos padeciendo cuando le venga en gana a los mercados, más tarde que pronto, eso es cierto. ¿Qué opina usted al respecto? A lo que el intachable y honorable empresario contestó: “No hay que trabajar más y ganar menos…. para ser más competitivos”, dejando a todos los presentes estupefactos y confundidos; cuando realmente lo que quiso decir y dijo finalmente, desdiciéndose de su frase anterior, con la rotundez que lo caracterizaba, fue lo siguiente: “No, hay que trabajar más y ganar menos….para ser más competitivos”, ante el alivio de los empresarios presentes y el cabreo de los trabajadores  no presentes pero aludidos directamente.

            Lo dicho, sólo unos cuantos sabemos darle a nuestro signo ortográfico la importancia que se merece, como los buenos jugadores conocen el momento oportuno para utilizar convenientemente el enroque en una partida de ajedrez. Así sea.

viernes, 7 de diciembre de 2012

"OBRAS MENORES"


"OBRAS MENORES" 

Hay obras –las públicas-, que parece no tener fin, por ejemplo, las del AVE; con esto quiero decir que sabemos cuando empezaron, a través de un complicado proceso previo – necesidades reales y decisión política, acertadas o no, consignación presupuestaria, estudios, tanto de impacto medioambiental como geológicos,  etc-, y finalmente puesta en marcha del proyecto; pero no sabemos cuándo van a concluir.

            Pero existen otras obras menores, no sólo por el coste económico y la decisión que supone, que también se pueden eternizar en el tiempo por la duración de las mismas. Me refiero  a ciertas obras que algunos soportamos estoicamente en una comunidad de vecinos (incluidos domingos y fiestas de guardar). Como las públicas, se sabe cuando empiezan, porque las sentimos, por ejemplo en la reforma integral de un cuarto de baño. Empiezan con unos martillazos indiscriminados y ensordecedores, Pom!, Pom!, que hacen temblar, literalmente, las paredes y columnas comunitarias, también las maestras, pero que afecta principalmente a los pisos adyacentes –los más próximos, superior e inferior-, haciendo tintinear los vasos y vajillas de nuestra vitrina, porque, en una primera fase, aporrean sin piedad las vetustas baldosas y el pavimento. Después de retirar los escombros pertinentes, incluida la anticuada e inútil bañera y demás sanitarios, dejan aquel cuarto de baño como un campo de batallas minado, como un queso gruyere. A continuación y después de cementar, preparando el terreno para colocar las nuevas y relucientes baldosas, escucharemos los Pim!, Pim! y los Toc!, Toc! acompasados que provienen de aquel martillo más pequeño pero machacón y que retumba en nuestro oído medio y cerebelo con un sonido acompasado, con cadencia, como marcando el ritmo a los penitentes galeotes en una galera romana de esclavos.

            Cuando finalmente piensas que todo ha finalizado, recuperando la paz y tranquilidad perdidas antes de las obras menores, escuchamos nuevamente los Pom!, Pom! y los Pim!, Pim!, o Toc!, Toc!, en el mismo u otro piso, rompiendo definitivamente la buena armonía y convivencia comunitarias, desquiciándote los nervios.

Finalmente diremos, no a modo de reproche, que estas obras menores no las suelen hacen las UTES sino los SIN-PA, apelativo este cariñoso de todos aquellos abnegados albañiles conocidos, o desconocidos, que hacen la obra menor sin factura –IVA no incluido, por supuesto-, que trabajan, no por amor al arte precisamente y que, llegado el caso, pueden convivir con sus mandantes convecinos largas temporadas hasta formar parte “de facto”, no “de jure”, de la unidad familiar.