día y hora

jueves, 1 de noviembre de 2012

AMIZADE-publicada en El Correo Gallego,7-11-2012


AMIZADE

 

A Amizade verdadeira ten que ser sincera e incondicional, debe guiar sempre as nosas vidas e temos a obriga de procurala e agarimala con paixón, rexeitando aquela que por interesada ou revirada non fai outra cousa que anublar os nosos sentimentos levándonos moitas veces por vieiros certamente desconcertantes. Non é doado, pero temos que intentalo unha e outra vez.

Moitas veces somos nós mesmos os que poñemos unha árbore no camiño, un empezo que non nos deixa ver a fraga e o vieiro, sementando desconcerto e desacougo aos nosos, e que non ven a ser outra que o froito dos propios receos.

E outras idealizamos esa enganosa amizade elevándoa á unha categoría superior, envorcando nela as nosas propias fallas sen ter en conta que os deuses só existen na mitoloxía.

 

 

 

lunes, 29 de octubre de 2012

CABO UDRA E ACTIVIDADE CINEXÉTICA-publicado no Faro de Vigo, 11-11-2012

CABO UDRA E ACTIVIDADE CINEXÉTICA

Os que queiran visitar na tempada de caza (do 21 de outono ata o 6 de xaneiro) o espazo natural protexido tan senlleiro e fermoso da Península do Morrazo como é Cabo Udra, integrado no Parque Europeo da Rede Natura 2000, deberían facerse, unha vez rematado o percorrido, a seguinte pregunta:
 
É doado establecer para este espazo natural unha liña divisoria de seguridade e tanxible entre a actividade de caza permitida, como terreo cinexéticamente ordenado (Tecor), coa presenza visible e próxima, moitas veces, de persoas que levan escopetas e que de cando en vez disparan perdigóns, e as doutras que o que queren é disfrutar da paisaxe e pasear tranquilamente ou facer deporte?
 
Non vale que me digan, sen mais, que só fai falla utilizar o sentido común, porque algúns, definitivamente, non o teñen.
 

Abuso de los espacios públicos-publicado en el Faro de Vigo, 14-11-12 y El Correo Gallego, 18-11-12


ABUSO DE LOS ESPACIOS PÚBLICOS
 

Antes de la era de las humanizaciones que impulsó definitivamente el Plan E del anterior Gobierno en los ayuntamientos, había en nuestra ciudad algunos establecimientos abiertos al público como bares y cafeterías que disponían en las aceras, al lado de sus negocios, de mesas y sillas al cobijo, en algunas ocasiones, de unos pocos toldos y sombrillas.

            Ahora con la ciudad prácticamente humanizada y gracias a la simbólica tasa municipal de ocupación, bares y cafeterías entoldados campan a sus anchas expandiendo su territorio natural por las humanizadas aceras. Gracias a ello, también hay que decirlo,hasta podemos caminar de principio a fin de la Gran vía, por ejemplo, debajo de estos toldos y sombrillas sin necesidad de mojarnos cuando llueve, o de quemarnos el cogote cuando pega con fuerza el sol justiciero del mes de agosto. Eso sí, algunos de estos establecimientos siguen haciendo la puñeta a los sufridos ciudadanos que intentan traspasar pacíficamente sus dominios esquivando como pueden el “mobiliario urbano” que ya forma parte de nuestras vidas durante todo el año.

            Estas incómodas y evidentes situaciones que se dan han sido objeto ya de denuncia ciudadana en más de un diario, y también cuentan con la seria advertencia del mandamás municipal que tratando de conciliar por las buenas el legítimo negocio con el derecho a la servidumbre natural de paso, ha tomado cartas en el asunto para evitar el desmadre que se advierte en algunos puntos concretos de la ciudad y que más que de un abuso natural podemos afirmar que existe en estos momentos una auténtica apropiación indebida por unos pocos de un espacio público humanizado pagado con los impuestos de todos.

viernes, 26 de octubre de 2012

Poltronas y Yogures-publicado en el Faro de Vigo, 29-10-2012-


POLTRONAS Y YOGURES

Lo hemos comprobado recientemente a raíz de los últimos resultados conocidos en los comicios  tanto en Galicia como en el País Vasco, pero no es exclusivo del mundo político (si no, fíjense en el ejemplo cercano de algún mandamás financiero que ha disfrutado, hasta hace bien poco, de un poder casi omnímodo en su empresa).

                Después de sufrir una sonora derrota en las urnas, algunos dirigentes políticos la justifica con argucias y sutiles argumentos diciendo simplemente: “lo haremos mejor en las próximas elecciones”. Se aferran al cargo como si les fuese la vida en ello sin importarles la opinión, en muchas ocasiones, de sus propios votantes y simpatizantes. Son conscientes, una vez fuera de los cargos públicos, que dejarán de ostentar esa sensación de poder narcisista y de figurar en los titulares de los periódicos. La poltrona en el cargo, a la que algunos se agarran como a un clavo ardiendo, debería tener impresa de antemano fecha de caducidad, como los yogures. Sabemos científicamente que aunque nos tomemos un yogur treinta días después de su fecha caducidad no tiene por qué sucedernos nada malo. Pero no se les ocurra a ustedes tragarse uno comprado hace más de un año, porque las consecuencias para nuestra salud pudieran ser bien distintas; aunque aparentemente vean en la nevera el envase impoluto de un inocente yogur, el contenido puede que esté más putrefacto que la corrupción en algunos ayuntamientos.

                Lo dicho, la permanencia en las poltronas para cargos públicos no debería extenderse más allá de la fecha de caducidad de un yogur. Después, habrá que reponerlos necesariamente, pues de lo contrario se corre el riesgo de que un buen día alguien los retire sin contemplaciones del expositor refrigerado del súper.

martes, 23 de octubre de 2012

La singularidad de unas elecciones-Publicado en El Correo Gallego, 25-10-2012-y Faro de Vigo, 6-11-2012


La singularidad de unas elecciones

 

 

Una vez transcurridas las elecciones Autonómicas Gallegas me pregunto: ¿Es que ha habido alguna diferencia, políticamente hablando, entre el día 20 y el 22 de octubre? Algunos me dirán: Pues sí, hombre, porque el partido popular consiguió revalidar la mayoría absoluta, que no es poco en estos tiempos, mientras los demás partidos políticos de izquierda, divididos y fragmentados, han propiciado el voto útil, y lo que es peor, la indiferencia y el hastío a los potenciales votantes manifestada en los resultados electorales con una galopante abstención (7 puntos más que en los anteriores comicios).¿Es que, como afirman otros, se ha dado un respaldo definitivo a las medidas de recortes económicos y de servicios básicos aprobadas por nuestro Gobierno? ¿Es que usted, desempleado, por ejemplo, ha encontrado acaso un puesto de trabajo durante esos días; o tal vez usted, empresario, ha visto incrementado su volumen de negocio y facturación, y por consiguiente su confianza en nuestra economía? Y por qué siendo Galicia una nacionalidad histórica como lo son el País Vasco o Cataluña no cuaja ni a tiro un partido nacionalista? ¿Es que los gallegos somos masoquistas? Pues no señores, ni somos tontos ni masocas, somos diferentes. Tal vez lo que pretendemos es apostar por lo seguro en este horizonte de inseguridad económica que nos ha tocado vivir haciendo valer aquel famoso dicho que dice:”Más vale malo conocido que bueno por conocer”; y, al mismo tiempo, tampoco queremos renunciar a nuestro variopinto minifundismo de izquierdas y que pondrá, sin duda, un poco de vidilla a este monocolor arco parlamentario; y si es con la reaparición del histórico e incombustible profesor Sr. Beiras mejor que mejor, para que no queden dormidos en sus escaños los señores diputados autonómicos.

            Lo dicho, nosotros los gallegos no somos ni mejores ni peores, ni más tontos ni más listos que los de otras Comunidades Autónomas. Somos sencillamente singulares.

             

 

sábado, 20 de octubre de 2012

"MIRAMENTOS", poesía


MIRAMENTOS
 

Podería estar toda unha vida contemplando este mar  azul cyan.

 As lenes vagas cabalgan enriba do manto da súa pel,

dourando a epidermis mariña pola tenue raiola asustadiza.

Participo desta quietude, violentada ás veces polo grallo

crebadizo dunha pardela solitaria, e reparo, que no horizonte,

transcurre a lenta navegación dun pequeno cargueiro

que, quizais, leve no seu ventre a semente que fecunde a terra estéril.

Contemplo ao lonxe cómo transcurre o tempo sosegado do presente,

para poder mergullarme de novo no pasado irrecuperable e no porvir dubidoso.

O sol morno e tímido adurmiña os meus pensamentos.

Unha rosa murcha, avermellada e fragmentada espalla os seus pétalos polo chan,

e así ficarán  inertes, ata que o vento húmido e fresco do solpor

borre para sempre as súas lembranzas. 

Será breve o letargo cando a escuridade se apodere da súa figura:

a rosa, o mar; a rosa , ata que novamente esperte para a vida.

 

 

jueves, 6 de septiembre de 2012

SENTIRSE FORASTEIRO- relatos do verán-publicado no Faro de Vigo, 13-09-2012

Este vai ser o derradeiro e definitivo relato do verán.


SENTIRSE FORASTEIRO

Co senlleiro e mecoso apelativo de “jodechinchos” coñécíase na Península do Morrazo aos veraneantes que adoitaban visitar as nosas vilas e parroquias mariñeiras durante o verán, principalmente aos madrileños. Despois, e sen vir á conto, estendeuse este alcume aos nosos veciños da cidade olivíca e mesmo da capital da provincia que, enfeitizados pola paisaxe, colonizaron aos poucos (con millor ou peor gusto arquitectónico e respecto á contorna, debo dicir) as nosas praias e montes.

            Non sabemos con certeza a orixe desta palabra de marras que, lonxe de ser despectiva-ou iso cría eu-, foi utilizada para nomear, por exemplo, a todos aqueles forasteiros que ían a praza a mercar chinchos e logo na casa non sabían sacar as magas, e claro, estragaban o peixe que mesmo brincaba vivo na patela da peixaría. Outros eruditos na materia dicían que non, que a orixe xenealóxica desta palabra viña sendo que os nosos benqueridos veraneantes da meseta, coma eran un pouco vaidosos e tiñan costumes distintas das nosas, ateigaban as lonxas, prazas e supermercados, rachando as quendas disciplinadas e a convivencia dos nosos paisanos (daquela, os chinchos eran os naturais da vila, claro). Agora non, as nosas vilas mariñeiras convírtense durante o verán en cosmopolitas, e mesmo podes atopar a un madrileño de Carabanchel que a un arxentino da Patagonia.

            Pero, dende que o outro día un veciño chamoume no meu fociño, sen mais, “jodechincho”, a min, que son natural dunha vila do Morrazo aínda que resido fóra, e o seareiro máis fiel da miña bisbarra, doume por pensar que este alcume, agarimoso pero ao mesmo tempo retranqueiro, segundo quen o diga, serve tamén para definir aos que se sinten apátridas, “metecos” coma adoitaban chamarlles na antiga Grecia aos estranxeiros que non gozaban dos mesmos dereitos dos nados en Atenas. Entón, comprendin moitas cousas, e sentín un desacougo tan grande que comezei a cantaruxar polo baixo a letra da canción “le métèque” que popularizou o cantautor de tanta sona á finais dos anos 60, Georges Moustaqui, que naceu en Exipto pero de pais gregos, aínda que viviu en Paris. Cousas da vida.